30 abril 2015

Dioses menores, de Terry Pratchett

Terminada de leer esta pequeña/gran joya de Terry Pratchett. Esta obra me ha parecido totalmente distinta a las anteriores que he leído de la saga de Mundodisco. En esta obra, Terry Pratchett, trata de la Religión y de lo que los seres humanos somos capaces de hacer por ella o mejor dicho, en todo lo que somos capaces de meter bajo el paraguas de la Religión.
Bajo el enorme y negro paraguas de la Religión, el ser humano, es capaz de iniciar guerras, establecer un control férreo del pensamiento, paralizar e incluso sumergir el avance y el pensamiento humano en las oscuras aguas de la sinrazón. Y todo ello en nombre de uno o multiples dioses. Hecho, que queda muy bien reflejado en esta obra de Terry Pratchett y por supuesto, todo ello con mucha ironía y sarcasmo, elementos principales de las obras del señor Pratchett.

Para muestra, os dejo algunas de las frases que me han llamado la atención:

  • La gravedad es una costumbre a la que cuesta mucho renunciar.
  • La mayoría de los ministros de la Iglesia se dejaban crecer la barba y el cabello hasta tales extremos que podías perder una cabra entre ellos.
  • Los vencedores nunca hablan de gloriosas victorias. Eso es debido a que son los que ven el aspecto que tiene el campo de batalla después. Sólo los perdedores obtienen gloriosas victorias.
  • Bueno, tal como lo veo, la lógica sólo es una manera ordenada de alcanzar la ignorancia.
  • Es un hecho generalmente conocido por todos que nueve décimas partes del cerebro no se utilizan y, como la mayoría de los hechos generalmente conocidos por todos, también es falso. Ni siquiera el Creador más estúpido se tomaría la molestia de hacer que la cabeza humana fuese por el mundo cargando con un par de kilos de gelatina grisácea innecesaria si el único propósito real de dicha gelatina fuese, por ejemplo, servir de exquisitez gastronómica a ciertas tribus remotas que viven en valles todavía no explorados.
  • Esas nueve décimas partes del cerebro sí que son utilizadas. Y una de sus funciones es hacer que lo milagroso parezca corriente y convertir lo desusado en usual.
  • A los dioses no les gusta que las personas no trabajen mucho. Las personas que no están ocupadas continuamente pueden empezar a pensar.
El siguiente libro a leer.... "La tumba perdida" de Nacho Ares.


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